Archivo
Inicio
¿Quienes somos?
El lado humano
Desde la Fe
Desde la Razón
Mens sana
In corpore sano
Mentir está feo
Arte
Ante quien ...
Foro y ...
Encuestas
Presentaciones
Calcuta 07
Libro de visitas
Blog
 



Canciones del Alma (de camino al Monte Carmelo)
1. En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.


2. A oscuras y segura,
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.


3. En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.


4. Aquésta me guiaba
más cierto que la luz de mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.


5. ¡Oh noche que guiaste!
¡oh noche amable más que el alborada!
¡oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!


6. En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.


7. El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.


8. Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.


(San Juan de la Cruz)

 

Este texto se encuentra entre las obras de San Juan de la Cruz, conocida como “Subida del Monte Carmelo”. En ella, el autor explica cómo subir hasta la cumbre de monte; cómo llegar a la perfección; cómo el alma se puede unir con Dios.

 

San Juan de la Cruz nos enseña el modo rápido de llegar a la unión divina. Da avisos y adoctrina tanto a los que comienzan como a los más aprovechados. Esta doctrina es de mucha utilidad para desprenderse de todo lo temporal y para no enzarzarse en lo espiritual. En fin, para que el hombre se quede en la suma desnudez y libertad de espíritu que es necesaria para la divina unión.

 

La Subida del Monte Carmelo, trata de las purificaciones activas, o dicho de otra manera, de las purificaciones a las que con la ayuda de la Gracia debe entregarse el alma espontáneamente si quiere unirse a Dios. Mortificaciones que afectan a todas las facultades: primeramente a los sentidos, luego al espíritu en sus diversas actividades como a la inteligencia, memoria y voluntad. Para entender esto, hay que saber que para que un alma llegue al estado de perfección ha de pasar por dos noches (purificaciones del alma). Son llamadas noches por que el alma camina como de noche, a oscuras. Y por que privan a las facultades de sus objetos connaturales, así como la noche priva a los ojos de la luz para la cual están hechos.

 

La primera noche es la noche activa del sentido. En ella el alma se mortifica ante la voluntad de sus sentidos, privándose de todos los apetitos que le separan para la unión con el amado. El autor explica que esta noche toca a los principiantes, cuando Dios comienza a ponerles en estado de contemplación. Dividiendo la noche en tres fases que forman una sola noche, esta primera noche es el crepúsculo: tiene lugar cuando se acaba de carecer del objeto de las cosas.

 

La segunda noche es la noche activa del espíritu (inteligencia). Es más oscura, tenebrosa y horrible. Se debe romper con nuestra razón, con la lógica y con toda la inteligencia para quedarse sólo en la fe. De las tres fases mencionadas anteriormente, esta es comparada con la media noche.

 

Por ultimo entramos en la tercera noche. No hay muchos datos de ella, pero por sus escritos sabemos que se refiere a la noche de la unión, donde el amado se une con la amada. Es comparada como el comienzo del alborear, que es cuando se acera Dios como la luz del día tras la aurora.

 

A continuación explicaré brevemente varios cantos del alma utilizando, en la mayoría de los casos, textos sacados de su obra. Por otra parte sugiero al lector que se lea la obra completa, pues es una verdadera belleza:

 

1.      En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.


 

Cuando el alma entra en la noche de los sentidos, ya no ansía ni anhela otra cosa más que encontrarse con el amado. Dichosa ventura fue para el alma que Dios la hubiera metido en esta noche. El alma después del pecado original, está en verdad cautiva en este cuerpo mortal, sujeta a las pasiones y apetitos naturales, por eso salió sin ser notada. Sólo podía escaparse en medio de la oscuridad para que su guardián no la viese salir. Como el alma se encuentra sosegada, ya no necesita más de los apetitos de la carne, de tal forma que el alma se ha quedado tan limpia y vacía que es capaz de salir de entre los barrotes de su celda.

 

2.      A oscuras y segura,
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada


 

En esta segunda canción el alma ya ha entrado en la segunda noche. Canta el alma la dichosa ventura que tuvo en desnudar el apetito de todas las imperfecciones espirituales. A oscuras el alma solo puede subir a Dios por la fe. Camina segura por que va más apoyada en la Fe que en lo racional. La llama escala secreta porque todos los peldaños de la fe son secretos y están escondidos a los sentidos y a la inteligencia. Subía disfrazada sin que pudiese verla el demonio porque había cambiado el vestido natural por el divino de la fe. En verdad caminaba a oscuras y en celada pues el demonio no podía ver en esa oscuridad puesto que la luz de la fe es más densa que la luz de las tinieblas.

 

3.      En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía


 

Es dichosa porque sólo con la gracia de Dios, el hombre es capaz de desprenderse de la razón y entrar en la segunda noche activa. Una vez desnuda el alma sólo se tiene la fe y es conducida por esta hasta el amado. En consecuencia: la fe, por que es noche oscura, da luz al alma que está a oscuras y le guía por el ardor que siente el alma por unirse a Dios, de tal forma, que para vencer la inteligencia, no basta con tener amor, se ha de ansiar.

 

4. Aquésta me guiaba
más cierto que la luz de mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

 

El alma, pues, para dejarse conducir por la fe al estado de unión, no sólo a de quedar a oscuras, en su parte sensitiva e inferior, sino también en su parte superior e intelectual. El alma queda a oscuras en la parte en la que se relaciona con lo terreno y con las criaturas, siendo más cierto que la luz del mediodía, porque se convierte en una relación con Dios y con lo espiritual.

 

5. ¡Oh noche que guiaste!
¡oh noche amable más que el alborada!
¡oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!

 

En esta canción San Juan de la Cruz hace referencia a las tres noches activas.

 

En el libro de Tobías (6, 18­22) existe una figura de estas tres noches en las tres noches que el ángel mandó a Tobías que guardase castidad antes de unirse con su esposa.

En la primera le mandó que quemase el corazón del pez en el fuego, que significa el corazón apegado a las cosas del mundo.

En la segunda noche le dijo que sería admitido en la compañía de los santos patriarcas, que son los padres de la fe. Porque pasando por la primera noche, que es privarse de todos los objetos de los sentidos, luego entra el alma en la segunda noche, quedándose sola con la fe y excluyendo otros conocimientos de la inteligencia.

En la tercera noche le dijo el ángel que conseguiría la bendición, que es Dios. Este le dijo a Tobías que, pasada la tercera noche, se juntaría con su esposa con temor del Señor; que es cuando se hace la transformación por amor del alma con Dios. 

 
Daniel Torres

Fuente: Subida del Monte Carmelo

Descargar artículo

www.buscadlabelleza.org